1 abr 2008

El café

Estoy sentado en una mesa de este café tomando un frappe, es siempre igual hace varias semanas, hago el mismo ritual dan las nueve y salgo de mi casa para acá, siempre esperando verla ahí, siempre sonrío porque ahí esta.

Todo empezó una noche que fui por un café, ella estaba sentada, sola con un café entre las manos, con la vista perdida, mirando hacia la nada, ese día pedí aquel café para llevar y al pagar la vi sentada ahí, sola.

Ese día mis ojos me decían que ella tenia la vista perdida, miraba hacia la nada, pero el corazón me decía que de algún modo me veía a mi, aquella noche no deje de pensar en ella, a quien estaría esperando? Que pensaba? Como se llamaba?

Al siguiente día regrese al café por la noche esperando verla, no estaba ahí, me senté, elegí un lugar desde donde vería todo lo que pasaba en el café, por si ella llegaba, pasaron como 40 minutos o más o menos 3 cafés americanos, hasta que ella llego, se detuvo un momento en el umbral de la puerta y busco la misma mesa de siempre, se sentó ahí y la atendió una mesera, pidió el mismo café del día anterior, un frappe.

Su mirada cálida siempre parecía estar viendo hacia la nada, siempre, parecía verme a mi, era una chica misteriosa que yo quería descubrir, este era, el panorama general de la escena cada tercer día, que era cuando ella hacia su aparición.

Uno de tantos días, poco después de que ella llego, llegue con mi frappe a su mesa:

- aquí esta su orden

- tu no eres mesero

- no, solo quiero presentarme porque...

- siempre estas aquí, ¿eres el dueño?

- Jajaja no, soy un cliente

- Ah

- Me llamo Javier ¿y tu?

- Elena, gracias por el frappe

Su tono había sido terminante, me acepto el café pero de algún modo sentí una barrera, no me quise quedar ahí, me sentí incomodo, decidí regresar a mi mesa, pedí otro café y me puse a pensar en el ridículo que hice, en que en mi mente había imaginado diferente lo que iba a pasar, maldecía mi mala suerte, pero cuando ella iba a salir del café, se detuvo un poco, de repente avanzo a mi mesa con paso decidido yo me puse algo nervioso y no supe como actuar no esperaba tal movimiento...

- ¿Porque me vigilas?

- No lo hago

- Siempre me estas mirando lo he notado

- No es verdad!

- Espero que no seas un loco o algo así – y sonrió un poco

- No lo soy – le devolví la sonrisa y se fue...

Las noches siguientes nos sentábamos juntos en aquel café, nos conocimos y nos hicimos amigos, descubrimos muchos gustos afines y cosas agradables el uno del otro, una cosa llevo a la otra y fuimos novios por algunos años, luego nos casamos, hoy tenemos dos hijos y somos felices, me gusta recordar la forma en que nos conocimos, igual que hoy, que estoy sentado en una mesa de este café tomando un frappe, es siempre igual hace varias semanas, hago el mismo ritual dan las nueve y salgo de mi casa para acá, siempre esperando verla aquí, siempre sonrío porque ahí esta, la dueña del café y de mi corazón, Elena, mi esposa.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Tiene mucha magia y corazón tu texto, me gustó.
Sailor Mars.

Aurora Castaño dijo...

Hola spidercarlos...no sé como as llegado a mi blog pero me alegro mucho,conocer a personas con tanta sensibilidad es tan raro como captar una estrella fugaz bajo una ciudad iluminada. Aurora, estudiante de bellas artes
aurozujar@hotmail.com,