31 jul 2008

Disculpa suplicante plagada de verguenza

Últimamente no he actualizado como deberia este blog, disculpas a quien tiene a bien leerme y no recibe la constancia que esperaría de mi parte o de mi blog en todo caso, pero bien dice el dicho, "A perturbacion ciclonica en el seno ambiental, rostro jocundo" o lo que es lo mismo "Al mal tiempo, buena cara", y en lo sucesivo tratare de actualizar un poco más seguido, saludos!!!

Su amigable vecino: spidercarlos

9 jul 2008

El sueño (capítulo 6)

Marcos y Laura avanzan, ella señala el segundo piso, suben una escalera sin mayor problema y en el corredor, solo se interpone el guardaespaldas de Antonio, para entrar a la oficina donde esta él.

La escena siguiente es un caos de golpes y patadas, dar y recibir sin dar cuartel, no por nada es el guardaespaldas personal de Antonio Pinto, y no por nada Marcos ha llegado tan rápido a las puertas de sus dominios, patadas que encuentran su objetivo, otras que no, puñetazos que derribarían a cualquier otro contrincante, aquí sirven de preludio a otros golpes más fuertes, ambos son predadores naturales que encausaron sus habilidades para finalidades distintas, en un momento dado, se separan por la inercia natural de la pelea, y uno al otro notan que podrían matarse a tiros, ambos tienen armas, hay tensión en el ambiente, se miran a los ojos, el guardaespaldas sonríe, y Marcos se ríe con esa risa suya que asusta, y la pelea vuelve a comenzar es una pelea de hombres, con todo honor, Laura lo entiende y no interviene, el lugar a estas alturas esta desierto, en cierto momento, Marcos toma a su enemigo con una llave de judo y lo lanza por las escaleras un barrote de madera de las escaleras que se fracturo con la misma fuerza del golpe se clava en el cuerpo del guardaespaldas, ahí termina la pelea.

Antonio se ve tranquilo al ver a Marcos y Laura entrar a su oficina, es como un kamikaze que saben que la muerte es su siguiente paso en la vida, se levanta de su asiento…

- Laura que gusto verte de nuevo

- Quiero a mi hijo

- A nuestro hijo!!!

Y Laura baja la mirada un momento…

3 jul 2008

El sueño (capítulo 5)

La semana de recuperación que Laura siguió en ese cuarto de hotel barato, fue lenta, las heridas sanaron rápido y bien, pero a Laura le pareció lenta, porque Marcos nunca estaba, solo llegaba a dormir a veces llevando sangre en las ropas, ella se alteraba cuando escuchaba sonidos en los pasillos o la escalera del hotel, siempre creía que la estaban buscando y que esta vez no fallarían y la matarían, pero nunca paso nada en esa semana, y pronto llego el lunes…

- Hoy iremos a ver a tu “ ex jefe” – dijo irónicamente Marcos

- No! Me matará de inmediato al verme ¿estas loco?

- Aunque lo intentará no lo permitiré, tienes mi palabra -

Por alguna razón a Laura le bastaron estas palabras para asentir y acompañar a Marcos, poco a poco los caminos que el taxi estaba tomando se tornaban para Laura peligrosamente conocidos, Marcos había investigado, algunos conocidos dueños de bares de mala muerte y prostíbulos, habían hablado, Antonio Pinto tenia las manos en todo lo ilegal que en esa ciudad se hacia incluyendo drogas y medicamentos, existen laboratorios que trabajan para él, elaboran y tratan las drogas y para encubrir un poco las actividades realizan investigaciones de medicina experimental.

Marcos y Laura bajaron del taxi una calle antes de la ubicación del restaurante que Antonio Pinto usaba como base de operaciones, no había sido difícil para Marcos dar con el lugar a pesar que no tenia una dirección ni con la información de la peligrosidad de la gente de Antonio Pinto, “solo hay que saber que dedos fracturar” solía decir Marcos cuando amenazaba a alguien.

Al bajar del taxi, Marcos le extiende una pistola 22 a Laura…

- Por seguridad -

Laura la toma mecánicamente y la oculta entre sus ropas, avanzan, Marcos ya había estudiado la disposición del lugar, lleva consigo un bate y su propia pistola, entra al lugar dando un portazo, con el cual logra la atención de la gente que esta comiendo en el lugar, tres hombres corren hacia Marcos, recibe al primero con una patada a la rodilla, el hombre cae, para el segundo usa el bate, este hombre alcanzo a sacar su arma pero no la usa, Marcos no le da oportunidad, no cae al primer batazo, pero cae al segundo, generalmente cuando los malos atacan en grupo el que queda al final siempre se aloca, este no es la excepción, Marcos lo despacha fácilmente…